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jueves, 28 de mayo de 2015

CANTOS Y SUSURROS PARA SANAR Y REVITALIZAR


Todos sabemos del poder sanador de los cantos. La eficacia de los susurros ha sido prácticamente desconocida fuera del entorno chamánico hasta no hace muchos años, en que una película "el hombre que susurraba a los caballos" logró conmovernos a todos, al conocer las terapias de un susurrador.

El susurro revitalizador

 A menudo oímos la frase «silba mientras trabajas», pero sería más apropiado decir «susurra mientras trabajas». El sonido del susurro constituye un medio de gran poder. Conduce los sonidos íntimamente. Establece una relación entre nuestros aspectos espirituales y nuestros aspectos emocionales, mentales y físicos. Los armoniza. En ello reside la respuesta a gran parte del poder del mantra «Om». El susurro realmente realiza un micromasaje en los órganos internos, liberando estrés y recuperando el equilibrio. Crea resonancia, armonía y equilibrio.

Las vocales abrirán partes específicas del cuerpo humano, especialmente durante el proceso de entonación. Si añadimos el sonido del susurro al final de la entonación de una vocal, el sonido penetrará más profundamente en el cuerpo. Por ejemplo, en vez de entonar sólo el sonido de una E larga («eee»), añadiremos una «M». Entonces se convierte en «eeemmm». Resulta particularmente útil cuando entonamos para nosotros mismos, y así seremos capaces de sentir la vibración interna mucho más fácilmente.

Cuando trabajemos con otra persona, colocaremos las manos en el punto adecuado de la columna mientras susurramos el tono. Esto intensificará los efectos sobre la persona. La vibración del susurro recorre todo el cuerpo, vibrando por los brazos hacia abajo y por las manos hacia fuera para conseguir un mayor impacto con las energías de la persona.

 Cantar

Cantar es uno de los actos más creativos. Nos une a nuestra sustancia y al ser subyacentes. Constituye un medio por el cual podemos entrar en una relación con nuestros poderes y habilidades más ocultos. Las palabras en sí o independientemente tienen poder, pero cuando cantamos estas palabras, el poder pasa a ser universal.

 

La acción de cantar implica la utilización total de la voz y de nuestro ser. Nosotros somos un instrumento de sonido y música. Cantar nos ayuda a respirar de una manera más completa. Mejora la actitud, intensifica la voz al hablar y facilita la conciencia y realización emocional. Resulta de gran ayuda cuando entonamos con fines revitalizadores. Funciona como mecanismo para establecer unos fundamentos, así como para alcanzar la mayor culminación espiritual. Aquel que canta, ora el doble.

La música y el canto despiertan nuestra creatividad. Escuchándolos estimularemos el movimiento y el pensamiento. El canto libera el estrés. Nos permite participar en técnicas de aprendizaje y disciplinas que reflejan los principios más elevados.

Existen muchas formas de utilizar la voz de una manera alegre para incrementar nuestra salud. El canto expresa quién somos. Creamos sonido allí donde había silencio. Producimos sonido de la misma forma que lo divino produjo el mundo. Muchos de nosotros hemos perdido la alegría de este proceso creativo. El canto restablece la capacidad de crear.

Al volver a aprender la manera de jugar con nuestras voces, notamos que podemos afectar todo lo que nos rodea, ya sea o animado o inanimado.

Aprendamos a jugar con nuestra voz y nuestro canto. En una época todos hemos disfrutado cantando y podemos recuperar aquella alegría y nuestro equilibrio durante el proceso. Lo que normalmente sucede con estos procesos es que crean risa, y la risa es revitalización. Estos ejercicios liberan la tensión y el estrés y facilitan el proceso de entonación.

1. Escoger una melodía que nos gustaba cantar cuando éramos niños.

2. Cantarla, variando el volumen en diferentes partes de la canción.

3. Hacer pausas dentro de la canción para conseguir un efecto teatral.

4. Cantar la canción con acento extranjero.

5. Cantar la canción con palabras sin sentido en lugar de la letra normal.

6. Simular que cantamos la canción a un amante o a un amigo especial.

7. Intentar cantar la melodía como distintos profesionales.

8. Cantar la canción con extrema timidez.

9. Cantar la canción con seguridad.

10. Cantar la canción con e1 mismo sonido vocálico en cada sílaba.

Nuestras canciones pueden moderar nuestras pasiones y destruir la energía que nos rodea al nivel que deseemos. El canto constituye una manera de purificar el cuerpo etéreo para fortalecer el flujo de energía hacia la parte física. Es como limpiar el filtro dc un grifo, de modo que el agua fluya con nitidez hacia el vaso del que beberemos.

En las antiguas tradiciones bárdicas, los alumnos y los profesores cantaban para absorber sus sonidos y vibraciones. Una vez habían formulado sus pensamientos y sentimientos, tenían que establecerlos en el dominio físico. El canto permitía que esto ocurriera. Sabían que los sonidos, que se comunicaban a la garganta a través de las energías del alma en si y de trabajar con los sonidos, podían llevar mas luz desde el alma hacia el dominio físico. La luz y la oscuridad del alma determinan la calidad de la voz. Trabajando con el sonido y el canto por sus propiedades revitalizadoras, se podría vencer cualquier oscuridad del alma. Entonces la voz, a su vez, adquiriría una resonancia y calidad mayores.

Los antiguos cantantes cantaban según la calidad de su voz. Trabajaban para expresarse ellos mismos, no para expresar una tradición o una imitación de alguien que les gustase. Sabían que por medio del canto era posible que la humanidad escapara de las tensiones del mundo físico. Podían mantener su equilibrio y por lo tanto no experimentaban efectos perjudiciales de su entorno o de sus relaciones.

Empleaban varios métodos. Algunas melodías simplemente las cantaban. Susurraban cosas para corregir sus estados de ánimo, y utilizaban el canto tanto en solitario como en grupos.

El canto o canto llano constituía una técnica particularmente efectiva en la que se activaban las energías de los chakras superiores. Por medio de los cantos producían una gran comunión con la chispa divina que llevaban dentro. Los cantos gregorianos que conocemos actualmente todavía son poderosos instrumentos de conciencia. Inspiran asombro y admiración por lo que respecta al misterio de lo divino. Purifican cualquier entorno negativo. (Todos nosotros hemos experimentado la sensación de entrar en una habitación donde sabemos que se ha producido una pelea o discusión. La tensión se puede palpar. Si interpretamos un canto gregoriano durante diez minutos se destruirá toda la tensión y la energía negativa, de manera que no se podrá detectar nada.)

 La música y la voz nos preparan para la armonía, pero debemos aprender a utilizar de nuevo la letra de la canción sagrada. «La letra de la canción es poderosa; denomina una cosa, se encuentra en el centro-sagrado, esparciéndolo todo hacia... La palabra desaparece, la poesía se acaba, ¡pero la forma imaginada persiste en la mente y trabaja sobre nuestra alma!»

 

1 comentario:

  1. gracias una voz y un alma comun.cantando segun su tiempo su lugar su gente.......hermoso precioso legado.....si queremos...conocerlo......aho.

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