jueves, 24 de septiembre de 2015

LOS SUEÑOS VISIONARIOS DE LOS DISTINTOS CHAMANES DEL MUNDO

 
Una de las principales funciones del chamán es la curación, que a menudo se realiza por medio de un trance o un estado onírico en el que el curandero se encuentra con el espíritu que está causando la enfermedad, y, o bien batalla con él, o retorna con información que puede ayudar al paciente. Nos han llegado pruebas de este tipo de prácticas entre los celtas de Gran Bretaña e Irlanda a través de un templo romano-británico al dios Nodens en Lydney, Gloucestershire.
 
Se sabe poco de este dios, que ha sido descrito alternativamente como una deidad solar o el dios del mar o de un río. Se encontró un objeto que se creyó que era una diadema sacerdotal en Lydney, y llevaba una imagen del dios montado en un carro tirado por caballos y rodeado de nereidas y espíritus de los vientos. A partir de aquí, algunos comentaristas han asumido que Nodens (asumiendo que esta sea una descripción de él) era un dios solar del mismo tipo que Febo Apolo, que también va montado en un carro tirado por cuatro caballos. No obstante, la presencia de los espíritus del agua sugiere que era un dios del mar, más como Neptuno. El templo mismo tiene un notable parecido con el de Asclepion en Epidaurus, Grecia, donde se realizaba un ritual conocido como «incubación». En él, el enfermo, habiendo hecho primero un sacrificio al dios del lugar, entraba es una casa de baños especial y, tras purificarse, se le llevaba a un edificio en el que había una serie de pequeños cubículos. Allí el sujeto dormía y, si el dios quería, recibía un sueño que le indicaba los medios por los que se curaría.
 
El templo de Lydney está diseñado siguiendo líneas prácticamente idénticas a las de Asclepion, incluyendo la casa de baños y las celdas de incubación. En la excavación del lugar se encontró el molde de una mano humana que mostraba signos de estar desfigurada y la estatua de una mujer en avanzado estado de gestación, junto con varias imágenes de perros. En el templo de Asclepion a menudo se colgaban réplicas de las partes afectadas de los cuerpos de los enfermos, y a los perros se les permitía deambular libremente; otro método de curación era dejarles que lamieran las zonas afectadas. No debemos ignorar el posible significado totémico de esto.
 
El templo de Lydney data del periodo que media entre la partida de los romanos y la llegada de los mercenarios sajones (c. 400-600 d.C.); no obstante, las pruebas de la existencia de actividad ritual allí se remontan a un periodo anterior, y es casi seguro que incluyera la adoración de Nodens, o de arquetipo anterior pero similar.
 
Así, aunque no existen pruebas concluyentes de la práctica de la incubación antes de la edificación del templo, es razonable suponer que esta práctica se dio allí desde una época muy anterior. También deberíamos indicar que en algunos antiguos lugares de Irlanda se han hallado piedras de baño con forma de naves, junto con colecciones de piedras circulares más pequeñas. Se ha sugerido que estas piedras más pequeñas se calentaban al fuego y, cuando alcanzaban la temperatura suficiente, se ponían dentro de los baños y se vertía agua fría sobre ellas para producir vapor.
 
Esto debía tener un efecto idéntico al de las cabañas para sudar que usaban tanto los nativos americanos como los chamanes siberianos a fin de alcanzar estados de trance.
 
Dado que los poetas visionarios celtas usaban métodos similares para alcanzar la inspiración, podemos asumir que en una época muy anterior, el sujeto, bien un paciente enfermo o un aspirante a poeta, era llevado a la cámara externa del antiguo enclave, de la que se había eliminado toda luz rellenando las grietas con barro y tierra. Allí, después de hacer una ofrenda al espíritu tutelar del lugar, se sometía a una limpieza ritual de vapor.
 
A continuación, cuando el vapor se disipaba, el sujeto era llevado a una cámara interna y se le permitía dormir sobre el cuero de toros sagrados, y en el estado de sueño recibía la curación o inspiración. Este tipo de saunas se usaron desde tiempos mesolíticos en todo el norte de Europa. Otros aspectos de la actividad curativa del chamán, una tarea para la cual a menudo emprendía acciones inusuales, incluso extravagantes a fin de producir la curación, queda ilustrada en el siguiente ejemplo procedente de la literatura celta irlandesa.
 
En el texto del primer medievo conocido como La visión de Mac Conglinne, leemos sobre una dolencia sufrida por el rey de Irlanda, Cathal mac Finguine (un rey histórico de Munster, del siglo VIII), que estaba poseído por un demonio de la glotonería que vivía en su vientre, y le hacía exigir demasiado de la hospitalidad de sus vecinos.
 
Después oímos hablar de Mac Conglinne, un «erudito» de Armagh que viajó por medios mágicos del norte al sur en un solo día y llegó al monasterio de Cork esperando hospitalidad. Cuando se le niega, se burla de los monjes que, en respuesta, le atan y le encierran en una celda oscura. Allí tiene una visión del paisaje de Irlanda compuesto totalmente por comida. Cuando describe su visión a los monjes, al abad se le ocurre la idea de que Mac Conglinne repita el poema que ha compuesto al rey Cathal. Mac Conglinne accede, y se viste con un traje extravagante en el que danza ante el rey recitando su poema. Mientras el rey escucha la descripción de los alimentos, se le hace la boca agua; entonces emerge el demonio y Mac Conglinne lo atrapa. Este es el tipo de remedio que podemos esperar del chamán, que a menudo canta canciones mágicas ante el público —y cuyo repertorio incluye actos extravagantes o vestimentas extraordinarias—, antes de realizar una cura. En muchos casos, la danza chamánica expulsa a los demonios o espíritus considerados la causa de la enfermedad.
 
Podemos comprobar la importancia que tenían los sueños para los celtas en los siguientes episodios, uno tomado de un relato irlandés y el otro de El Mabinogion galés. En el primero, tomado de la Primera batalla de Moytura, el Alto Rey de Irlanda sueña que ve «una gran bandada de pájaros negros... procedentes del fondo del mar. Se posaron sobre todos nosotros, y lucharon con el pueblo de Irlanda. Trajeron la confusión sobre nosotros, y nos destruyeron...».
 
Cuando se le preguntó por el significado de este sueño, Cesard, el consejero chamánico del rey, respondió:
 
—"Tengo nuevas para ti: hay guerreros que están viniendo por mar, mil héroes cubriendo el océano; naves moteadas nos atacarán; y anuncian todo tipo de muertes, un pueblo hábil en todas las artes... Alcanzarán la victoria en cada momento de tensión."
 
El segundo ejemplo se halla en el «El sueño de Macsen Wledig», tomado de El Mabinogion galés. Describe que el emperador Macsen (basado en la figura verdadera de Magnus Maximus, el general romano del siglo IV que se convirtió en gobernador del Imperio Occidental) tiene un sueño en el que cruza los Alpes y, al alcanzar la orilla de Britania, ve a una mujer muy hermosa sentada en un trono. Se enamora de ella, y al despertar se dispone a buscarla y a casarse con ella. En estas dos historias está implícita la creencia en la verdad del sueño, y se comprueba que ha sido preciso en cada detalle.
 
Los guerreros cuervo de la primera historia son los Tuatha Dé Danann, que poco después conquistaron Irlanda; el sueño de Macsen también demostró ser verdad, y la muchacha que apareció en su sueño se convirtió en su emperatriz.
 
LOS SUEÑOS COMO PUERTAS
 
Los sueños abren las puertas del alma, y por eso son extremadamente importantes entre las culturas que poseían, o que aún poseen, una tradición chamánica. En África, los sangomas zulúes consideran la función del sueño de una manera práctica, incluso literal, y siguen las instrucciones recibidas (por extrañas que sean) al pie de la letra.
 
En otros lugares, entre los primeros pueblos de América, un sueño apunta hacia la sabiduría interna, y ha de ser interpretado metafóricamente. Algunas culturas, como la iroquesa de Norteamérica, practican una forma de sueño lúcido en la que el chamán se programa para soñar sobre un tema específico y después deja que el sueño le dé una respuesta.
 
Los sueños no deben confundirse con las experiencias de salida del cuerpo, en las que la mayoría de los chamanes son capaces de descubrir respuestas a los problemas o de resolver asuntos, y pueden ser extremadamente precisas.
 
Entre los pueblos Aya-Chiripa de Sudamérica, soñar toma en gran medida el lugar de los viajes, y se considera inmensamente importante.
 
Los chamanes, o nsande'ru, recurren a los sueños para encontrar lugares de cultivo adecuados, para saber el mejor momento de plantar y notar en dichos lugares la presencia de energías negativas de las que seguidamente hay que encargarse. Los sueños también ayudan a ubicar donde pastan los animales para que los cazadores puedan hallarlos más fácilmente.
 
Para las tribus castor, un pueblo que vive en el noroeste del Canadá, los sueños son un método muy valioso de recibir y reunir información. Los chamanes de la tribu creen que en sus sueños se encuentran con los fallecidos y estos les enseñan canciones de poder que contienen instrucciones cobre como llegar al otro mundo.
 
La importancia que los pueblos nativos americanos dan a los sueños se muestra en la confección de sus numerosas variedades de  atrapasueños.





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