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domingo, 28 de junio de 2015

DANZAS HOPIS DEL ANTÍLOPE Y DE LA SERPIENTE



La Danza del Antílope se presenta al ponerse el Sol el día de la Carrera del Antílope; y la Danza de la Serpiente al otro día, después de la Carrera de la Serpiente. Las dos danzas, al igual que las carreras, son semejantes, a excepción del hecho de que para la del Antílope se usan las enredaderas de chayote, melón y frijol. Las serpientes sólo participan en la Danza final de la Serpiente.

La primera cuenta con pocos espectadores. Algunos hopis incluso hacen referencia a ella como nátwanta, una "danza de ensayo". No obstante, al igual que todos los rituales anteriores, tiene su propósito y fija el patrón que la Danza de la Serpiente debe seguir. Los Antílopes producen el sonido de truenos al correr, cuya vibración incita a las nubes a salir de sus templos. Por lo tanto, la Danza del Antílope atrae las nubes. La serpiente toro tiene el poder de extraer la vida y la lluvia de las nubes, y es por eso que la Danza de la Serpiente del otro día trae la lluvia.

En Oraibi el foco de atención solía concentrarse en la siempre significativa típkyavi [matriz], la plaza frente a la kiva de la serpiente que contiene el sipápuni, el pequeño agujero simbólico del Sitio de la Salida del inframundo. Se recordará que durante Powamu los kachinas Eototo y Áholi vertieron agua sobre el de las vasijas en sus mongkos a fin de purificar las rutas de Salida del ser humano de todas las etapas sucesivas de su existencia evolutiva.

En HotevilIa y otros pueblos, se excava un pequeño sipápuni semejante en la plaza abierta. Encima se coloca una tabla de álamo que sirve como tabla de resonancia o pochta. Atrás se construye el kísi [casa de sombra], un emparrado de ramas verdes de álamo cuya abertura es tapada con una cobija o tira de lona. Al comenzar la tarde del decimosexto día, el gran día de la célebre Danza de la Serpiente, se introducen ahí todas las serpientes de la kiva.

Empieza a llegar la muchedumbre para presenciar el espectáculo: visitantes de la ciudad que están de vacaciones en los ranchos, niños y niñas de campamentos y escuelas de verano, turistas de todo el mundo, funcionarios de la Agencia para Indios del gobierno, indios pueblos del río Grande, muchos zufiis y multitudes de navajos. Todos se apifian en la polvorienta placita de Hotevilla, se pelean por el espacio en las azoteas planas de los hopis, llenan las terrazas y las puertas. Todos se asan y sudan bajo el sol deslumbrante y las bochornosas nubes que están acumulándose en el horizonte.

Aguardan con paciencia, hora tras hora, para ver bailar a los indígenas con serpientes vivas en las bocas.

Mientras tanto, los participantes se preparan en las kivas. Los miembros de la kiva de la Serpiente pintan la mayor parte de sus cuerpos con una mezcla de suta [mineral rojo] y yalaha [mineral intensamente rojo]. Un gran oval sobre el pecho y los hombros es pintado de blanco con tuma [arcilla blanca]. También se utiliza el blanco para dibujar una franja en la parte superior de la frente y sobre la garganta. El resto de la cara es teñido de negro con monha. Cada participante viste una falda café rojiza decorada en negro con el dibujo de una serpiente, y mocasines pardos con flecos. Conchas marinas están cosidas sobre ambas prendas.