
Muchos chamanes cantan sobre la superficie tensa del tambor, produciendo una variedad de sonidos. En general, cantar es una parte importante de la práctica chamánica en casi todas las partes del mundo.
El rango de sonidos producidos es extraordinario: desde los sonidos guturales de los cantores Tuvan del sur de Siberia hasta las voces entrecortadas de los chamanes coreanos. Las notas sostenidas, los ritmos y sonidos repetitivos, los clics, los gritos y los sonidos guturales pueden oírse en prácticamente todos los actos chamánicos.
Entre los chamanes sora del sur de India se ha desarrollado un conjunto extremadamente elaborado de canciones para dar a cada espíritu con el que se encuentran en el viaje su propio tono específico. Estas melodías son reconocibles y se usan para que el chamán mismo y los testigos de su viaje identifiquen a los espíritus que aparecen.
En América del Norte, los indios yaqui, que viven alrededor de Sonoma en México y en Arizona, Estados Unidos, han desarrollado una enorme variedad de canciones relacionadas con la caza. Su tótem principal es el ciervo, y tienen una serie de canciones dirigidas al espíritu del ciervo, como este ejemplo:


