Los hopis y los indios pueblo tenían muchas formas de hacer ofrendas al Espíritu, como esparcir harina de maíz en las distintas direcciones u ofrendar turquesas o caracolas llenas de agua. Pero la ofrenda más habitual en ellos para hacer peticiones al mundo de los espíritus fue, con diferencia, el palo de oración.
No hay unas normas establecidas en cuanto a la longitud que debe tener un palo de oración, que puede ser más corto que un dedo de la mano o tan largo como el antebrazo. Los indios pueblo de Acoma utilizaban hasta 17 tipos distintos de palos de oración, y la gente podía hacer entre 16 y 80 ofrendas de palos al año.
El palo más común era una rama de sauce sin corteza, a menudo pintada y tallada con muescas y ranuras; tras lo cual le añadían una o varias plumas, bien atadas o bien insertadas en uno de los extremos del palo. Tanto los colores como las muescas, las plumas y el tipo de madera tenían sus significados, que se combinaban en el palo de oración con la petición a un espíritu.
El palo más común era una rama de sauce sin corteza, a menudo pintada y tallada con muescas y ranuras; tras lo cual le añadían una o varias plumas, bien atadas o bien insertadas en uno de los extremos del palo. Tanto los colores como las muescas, las plumas y el tipo de madera tenían sus significados, que se combinaban en el palo de oración con la petición a un espíritu.

