FIESTA DE LAS ÑATITAS
Adquirir y venerar un cráneo humano durante tres años, levarlo el 8 de noviembre al templo a “escuchar la misa”, pedirle bendiciones y luego – previa preparación de fumar cigarrillos, masticar coca y vestirla con sombrero – festejar al cráneo humano en grande junto a los amigos del barrio y del trabajo.
La adoración a las calaveras ya se practicaba en la cultura prehispánica de Tiahuanaco, donde los cráneos de la gente querida y los antepasados se consideraban fuentes de poder que daban protección a las personas, las familias y las comunidades, según las investigaciones de los arqueólogos.
Es que un rito – para muchos macabro - que se practicaba en la clandestinidad, ha salido a las calles causando asombro a propios y extraños. Un tema que parecía hasta hace poco un tabú, se manifiesta como una extraña fusión entre la Evangelización de la Cultura Andina y la actual cultura Materialista, que producen la extraña práctica de festejar con un tono religioso a los cráneos humanos.
En los últimos años este fenómeno necrófilo ha interesado no solamente a la gente de la metrópoli paceña, sino que al estar muy ligada a la cultura andina se ha ido expandiendo debido a las migraciones internas que se dan en Bolivia.
En los últimos años este fenómeno necrófilo ha interesado no solamente a la gente de la metrópoli paceña, sino que al estar muy ligada a la cultura andina se ha ido expandiendo debido a las migraciones internas que se dan en Bolivia.
Bolivia, país que vive la euforia del indigenismo y la etnicidad que se ha convertido en ley abre nuevos espacios de manifestaciones que a título de “originario y ancestral” rompe todos los esquemas conocidos; pluralismo que muchas veces no deja de ser perturbador para los que (siendo bolivianos) no pertenecen a la cultura dominante.










